
Hasta que por fin pudieron lograr que la cantante británica entre a rehabilitación, antes de atentar nuevamente contra su vida y su carrera por culpa de sus adicciones.
Amy Winehouse ingresó en una clínica de Londres para curar su adicción al alcohol. Y ahora se preguntarán, quién fue el artífice de tal hazaña?, pues nada menos que su actual novio, el director de cine, Reg Traviss, a él es a quien deberán agradecer los fans de la cantante, si esta vez logra dejar los vicios por completo y se concentra en explotar el talento que Dios le dio.
Tras una larga trayectoria de escándalos, sin olvidar sus logros musicales, Winehouse, que se negaba entrar a rehabilitación, acabó por aceptar los problemas que tiene para dejar el alcohol. No olvidemos que por causa de éste, la cantante llegó a repartir besos indiscriminadamente en un pub londinense.
Según una fuente cercana a la pareja y consultada por el diario británico The Sun: “Traviss no está muy contento con la afición a la bebida de Amy. Cuando ella no está con la botella, ellos están de maravilla. Por eso, Reg le ha aconsejado que deje de beber, sino él romperá con ella”.
"Ella quiere mantener la relación, por lo que ha decidido hacer un gran esfuerzo por estar sobria, así que ingresó el viernes en su clínica favorita, The London Clinic, dónde ya es una paciente más que habitual”, añade la fuente.
Al parecer, atrás quedo la idea de volver con su ex marido Blake Fielder-Civil, y ahora Winehouse se toma en serio esta nueva relación.
¿Crees que este nuevo romance hará que Amy deje sus vicios?